Un espacio como este no será suficiente para expresar mi aprecio y mi eterno agradecimiento a todos los profesores y al inolvidable Colegio de la Enseñanza. Durante mi niñez y adolescencia, aprendí los mejores conocimientos y valores para destacarme como una excelente persona y alumna.
Sería bastante injusto mencionar a uno solo en especial. En los años que viví en el colegio, cada uno de mis profesores me transmitió importantes experiencias para que las pusiera en práctica en mi vida. Hoy, de todo corazón, quiero decirles ¡gracias maestros!
Es por la labor de tan buenos educadores que le he hallado el verdadero sentido a lo que se aprende. Comprendí que la labor del profesor no es únicamente enseñar una materia; también transmite lecciones de vida, valores y sabiduría.
En el día del maestro, agradezco a todos ellos por valorar mis capacidades. Con el apoyo y acompañamiento de ellos, logré el premio como mejor bachiller en 2007. Algo que jamás olvidaré.
* Escrito por Geraldine Avella |