Entre adaptarse y ser acogido: maneras de cuidar
“Ser acogido: ser recibido, encontrar un refugio en que protegerse, recibir aceptación, aprobación”
Seguimos reflexionando sobre la adaptación al Jardín de la mano de Cisele Ortiz, del Instituto Avisala Brasil.
El acogimiento puede ser enfocado desde diferentes puntos de vista:
• El del niño, por el significado y emoción despertados por el pasaje de un espacio seguro y conocido a otro en que es necesario un despliegue afectivo e intelectual para poder estar bien;
• El de las familias, que comparten la educación de sus hijos con la Escuela Infantil;
• El de los docentes, que reciben una criatura desconocida y aún tienen las otras del grupo para acoger;
• El de las otras criaturas, que están llegando o que forman parte del grupo y precisan encarar el hecho de que hay uno más con quien compartir, pero también con quien sumar;
• El de la institución, que en los aspectos organizacional y de gestión, precisa prever espacio físico, materiales, tiempo y recursos humanos capacitados para esa acción.
Enfocaremos el punto de vista del niño:
La diferencia entre adaptarse a la escuela y ser acogido por ella
El término adaptación puede sugerir apenas el esfuerzo que la criatura realiza para permanecer, y bien, en ese espacio colectivo, poblado de personas grandes y pequeñas, todas desconocidas, enfrentando relaciones, reglas y límites diferentes de los del espacio doméstico al cual está acostumbrada. Hay, de hecho, siempre un gran esfuerzo por parte del niño o de la niña que llega y que está conociendo el ambiente de la institución, pero entendemos que el proceso de conocer y establecer nuevos vínculos depende fundamentalmente de la forma en que la criatura es acogida. Considerar la adaptación sobre el aspecto de acoger, acomodar, procurar ofrecer bien estar, confort físico y emocional, amparar, amplia significativamente el papel y la responsabilidad de la institución de educación en este proceso. La cualidad del acogimiento debe garantir la cualidad de la adaptación; por lo tanto, se trata de una decisión institucional, pues hay una interrelación entre los movimientos del niño y de la institución, haciendo parte del mismo proceso.
El acogimiento en su dimensión cotidiana
…acogimiento porque es bueno para toda criatura, ser bien-recibida y sentirse importante para alguien…
El acogimiento debe ocurrir todo los días a la entrada; especialmente después que el niño ha pasado una temporada sin venir a la escuela; o cuando algún imprevisto ocurre y el niño sale más tarde, después que los otros ya salieron; o después de un período de enfermedad y, en fin, siempre que el adulto juzgue conveniente, porque es bueno para toda criatura ser bien recibida y sentirse importante para alguien.
Nosotros, adultos, también somos sensibles al acogimiento. Cuando somos bien recibidos, en cualquier lugar, en general nuestra reacción es de simpatía y apertura, lo que nos lleva a esperar lo mejor de aquellos ambiente y de aquellas personas. Cuando, al contrario, somos recibidos fríamente, nuestra tendencia es también a ignorar, no envolvernos, pasar desapercibidos. ¿Y qué ocurre cuando somos mal recibidos? ¡La gente jura no volver más a aquel lugar! Algo parecido ocurre con los niños y sus familias cuando llegan al Jardín. Al considerar que cuidar es reconocer y atender las necesidades infantiles tendremos que necesariamente reflexionar sobre la cuestión y organizar con atención el proceso de acogimiento.